El peso de la energía en la tarifa eléctrica de un cliente hoy está en 50%, hace 15 años era un 80%, el otro 50% son los cargos laterales. Según los especialistas que asistieron al webinario de ACEN, si los precios de la energía eléctrica continúan al alza, el denominado fenómeno de “la espiral de la muerte” sería una realidad en el corto plazo.
La denominada “espiral de la muerte” tiene una connotación negativa porque describe un círculo vicioso, “se trata de un cierto descreme del mercado eléctrico, en que los pagadores principales, aquellos que más consumen, tienen una mayor posibilidad de proveer su suministro de energía eléctrica propio, bajando sus consumos de retiro directos de la red. Por lo tanto, va a haber en principio menos pagadores de la red y los que se queden conectados a la red van a ver subir fuertemente sus costos”, señaló Claudio Gambardella, exabogado del Panel de Expertos, en el webinario “La Espiral de la Muerte: ¿Futuro Probable?, organizado por ACEN.
Agregó que algunos piensan que estamos frente a una revolución copernicana de la distribución, aunque eso está un poco lejano todavía, y otros que vamos a seguir coexistiendo con un servicio clásico de distribución, con un consumidor pasivo. “La tarificación volumétrica, el que más consume más paga, tiene un concepto límite que en algún momento nos va a pasar la cuenta y puede ser una estructura excesivamente pesada e ininteligible y que puede traer entre otras complicaciones que haya más tentación a abandonar las redes”, comentó.
Según su introducción al diálogo, Gambardella destacó que observa la espiral de la muerte como una suerte de síntoma, de desalineamiento de los objetivos e incentivos que debe tener la regulación. “De acentuarse ciertas característica que favorecen la espiral de la muerte como el alza de las tarifas, la ininteligibilidad de las tarifas, las características volumétricas de las tarifas, más la baja de costos de los equipos que permiten la autonomía en el suministro eléctrico, probablemente vamos a ver que el plazo se acorta”.
Según Juan Meriches, director ejecutivo de Empresas Eléctricas, el riesgo existe, “es fundamentalmente un riesgo regulatorio, que debiésemos ser capaces de anticipar. A partir de un diseño tarifario adecuado respecto de la remuneración de las redes, es un riesgo que naturalmente se puede mitigar”. Aunque enfatizó que “este es un tema que va a ir progresando en la medida que las condiciones vayan siendo relevantes para esta transformación. Si se mantienen precios de la electricidad altos, evidentemente va a haber un mayor incentivo a que los usuarios busquen alternativas más allá de lo que la red es capaz de proveerles. Vamos a tener una mayor penetración de medios energéticos distribuidos en la red y eso está bien, eso es deseable, el punto es cómo somos capaces de ir adaptando la regulación a los esquemas tarifarios para que no necesariamente sean tarifas asociadas al retiro de energía, y que eventualmente podamos explorar tarifas costo reflectivas poniendo en valor los aportes y beneficios que tienen los medios energéticos distribuidos”.
De acuerdo con Daniel Salazar, Socio director Grupo energiE, hay algún nivel de riesgo incipiente. “En el mundo de la transmisión, los clientes libres que hoy son más de 2/3 de la demanda del sistema, obvio que tienen una mochila que pesa, muchos cargos energizados. La infraestructura está energizada y eso de seguro los lleva a evaluar ciertas opciones para sacarse esa carga de los pagos laterales”, puntualizó.
En tanto, el director comercial de Copec EMOAC y presidente de ACEN, Mauricio Olivares, añadió que “no es un riesgo, pero sí una realidad. Desde el 2022, el 100% de los contratos de clientes libres que se negocian tienen cláusulas de autoconsumo y almacenamiento. Los clientes quieren implementar este tipo de tecnología en los próximos años e incluso algunos clientes ya modelan dentro de sus PPAs nuevos consumos por electromovilidad. Desde el punto de vista de la demanda, se ve que al menos los clientes ya lo están pensando y diseñando sus contratos y sus instalaciones para incorporar este tipo de tecnologías que finalmente lo que hacen es reducir sus cargos laterales”.
Si uno se va al año 2018, complementó Olivares, los clientes buscaban asegurar un precio hasta por el 80% de la energía. “Hoy día la proporción es 50% y 50%. Los clientes libres quieren negociar una buena tarifa de energía para un 50% de su consumo, pero el otro 50% quieren ver cómo gestionarlo y entienden que hay herramientas para ello”.
Para Olivares, “la transición energética está haciendo que los costos que estaban en el mundo de la energía se empiecen a mover al mundo de los cargos laterales. No veo que eso baje. La única forma de bajar el cargo es gestionando la energía y la potencia y eso se hace moviendo la demanda, no hay otra forma”.