En un año marcado por cambios regulatorios que comienzan a reconfigurar el mercado eléctrico chileno, la comercialización de energía ha ido ganando espacio como un factor estructural para fortalecer la competencia y ampliar las opciones de los consumidores. La rebaja del umbral de potencia para acceder al régimen de cliente libre no solo abrió la puerta a miles de pymes, sino que también tensionó a los actores del sector a prepararse para un escenario más dinámico y exigente, con impactos que se harán visibles a partir de 2026.

En ese contexto, Eduardo Andrade, secretario ejecutivo de la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN), plantea que “la comercialización de energía ya es considerada por la industria como necesaria para un adecuado funcionamiento de un mercado competitivo”, una visión que, a su juicio, se ha ido consolidando tanto en el debate técnico como en la experiencia concreta de empresas que han migrado al mercado libre.

El representante gremial aborda los aprendizajes de 2025, las conclusiones del primer Encuentro del Mercado Libre de Energía y los desafíos regulatorios y estructurales que enfrenta el sistema eléctrico nacional en un escenario de creciente sobreinstalación y presión por modernizar sus reglas.

¿Cómo evalúa 2025 en materia de comercialización de energía en Chile?

Sin lugar a duda el año 2025 mostró avances importantes en materias de comercialización. El año 2024 terminó con la respuesta favorable del Tribunal de la Libre Competencia a la consulta realizada por el Ministerio de Energía en cuanto a rebajar el límite de la potencia para ser cliente libre, lo que ese Ministerio materializó a inicios del año 2025, permitiendo que miles de pymes hayan iniciado el proceso para convertirse en cliente libres, lo que se concretará durante este 2026.

Asimismo, es importante también destacar que la comercialización de energía ya es considerada por la industria como necesaria para un adecuado funcionamiento de un mercado competitivo, tal como ha quedado de manifiesto en diversos foros y estudios.

Hace poco realizaron el primer encuentro del mercado libre de energía, ¿cuáles son las principales conclusiones que sacan como gremio a partir de este evento?

La participación de representantes de asociaciones de pymes, así como de empresas que transitaron al mercado libre en la última década, permitió conocer de primera fuente la experiencia que las pequeñas y medianas industrias han tenido al ser parte del mercado libre. En general, en los eventos que realiza la industria eléctrica sólo participan quienes forman parte de ella (generación, transmisión, distribución y comercialización), con la excepción del seminario que reúne a los grandes clientes. Desde ACEN consideramos de gran importancia el poder conocer lo que representantes gremiales y ejecutivos de esas pymes opinan acerca de lo que ha significado ser parte de ese mercado libre y también representó una oportunidad para quienes están analizando el ser cliente libre para interiorizarse de las ventajas, así como también de los riesgos de ser parte de ese mercado.

¿Qué perspectivas tiene ACEN para 2026 en la comercialización?

La modificación del límite para poder ser cliente libre, desde los 500 kW a 300 kW, realizada a principios del 2025, empezará a tener sus primeros resultados en el primer trimestre del 2026, cuando se cumpla el plazo de un año para cambiar el suministro desde una empresa distribuidora a un suministrador participante del mercado libre. Ello implicará desafíos importantes para las empresas para atender una cantidad de clientes significativamente mayor que la actual. Lograr resolver ese desafío con éxito, entendiéndolo como el contar con nuevos clientes libres satisfechos con la calidad de servicio comercial y servicios afines ofrecidos, será la base para avanzar más aun en la liberalización del mercado. ACEN propone avanzar en esa liberalización bajando el límite de la potencia para ser cliente libre estableciendo una nueva barrera en los 100 kW.

¿Qué tema regulatorio tienen como prioridad actualmente y a corto plazo?

Tal como ha sido señalado en distintas instancias, es urgente modernizar la regulación de la distribución de energía eléctrica en el país, la cual no ha tenido una actualización en profundidad desde el año 1982, cuando el sistema eléctrico era bastante más simple que el actual y contaba con sólo un puñado de actores. La incorporación de generación y almacenamiento a nivel domiciliario – que podría crecer en forma explosiva de seguir disminuyendo el precio de los paneles solares y de las baterías – llevará a quienes puedan realizar esas inversiones a beneficiarse de estar conectados a un sistema eléctrico que los respalde, sin estar participando en solventar su costo en la proporción que les corresponde. Ello contribuirá a que, si no se realiza la modernización de la regulación, las tarifas aumenten manteniéndose una calidad de servicio que se reconoce como deficiente.

Como parte de esa modernización debe reconocerse al cuarto pilar de la industria, la comercialización pura, como un ente que aporta competitividad al sector y puede convertirse en un foco de innovación, además de proveer servicios que contribuyan a la eficiencia de los usuarios finales. Ese reconocimiento implica necesariamente fomentar la participación activa de los consumidores, dándoles las herramientas básicas para interactuar adecuadamente en un mercado libre, similar al que existe hoy en las telecomunicaciones.

¿Cuáles son los desafíos que ven para el sector eléctrico nacional?

Existe en nuestro sistema eléctrico varios riesgos que deberán ser sopesados adecuadamente por quienes intervienen en los distintos segmentos de la industria, donde además de la distribución, es en el sector de generación donde es posible visualizar factores que podrían complicar a quienes allí participan. Existe una capacidad instalada de centrales de generación que superan por más de tres veces la potencia máxima demandada por el sistema. Atisbos de sobreinstalación se visualizan en el almacenamiento de baterías, debido a la gran cantidad de proyectos que ya están en construcción o en la etapa de aprobación ambiental. Lo anterior obligará a quienes participan en ese segmento a planificar con rigurosidad sus estrategias de negocio a fin de no enfrentar dificultades financieras.

También deberá avanzarse en contener los pagos laterales, los cuales durante el año 2025 fueron una preocupación importante por la distorsión en los costos de retiro desde las distintas barras del sistema. Junto con lo anterior, durante este año debería definirse si avanzar o no en un mercado de ofertas, de manera de despejar esa incógnita y conocerse en forma completa las conclusiones especto a las causas y lecciones aprendidas que dejó el apagón de febrero del año pasado.

Fuente: Electrominería