PRECIO DE LA ELECTRICIDAD VALORADO COMO EL MÁS CARO
22 Abr 2021 - Los resultados de la encuesta “Valoración ciudadana del servicio de energía eléctrica y sus atributos” encargada por empresas socias de ACEN y llevada a cabo por Criteria para conocer los hábitos, evaluaciones e intereses de las personas en relación al uso de la energía eléctrica, mostró interesantes resultados. En el conversatorio organizado por ACEN, Marco Silva, socio director de Criteria, señaló que un 73% de los encuestados considera que el precio de la electricidad es alto o muy alto, mientras que un 72% se preocupa de revisar en detalle sus cuentas de la energía eléctrica y un 62% declara que está preocupado de ahorrar energía en la casa. Quizás los resultados más sorprendentes son que un 73% de la muestra estaría dispuesta a soportar más cortes de electricidad pero que el costo de la energía no suba y que un 40% pagaría más por energía más limpia. El estudio consignó además que la personas no están muy enteradas de cómo funcionan las tarifas de energía eléctrica (44%) y un 39% dice que desconfía de su empresa de servicio básico (luz, agua, gas). “Los atributos que están mejor evaluados serían la continuidad y la calidad del suministro. El servicio de postventa es muy castigado con más de 2/3 de las personas insatisfechas. Respecto a la confianza en las empresas eléctricas, la exactitud en los cobros, la transparencia en los cobros y de la información que se recibe de parte de la empresa proveedora, los resultados muestran que también unos 2/3 de encuestados se declaran insatisfechos. Hay una concepción de la comunidad bastante crítica con las empresas de energía eléctrica”, señaló Silva. En el posterior conversatorio, moderado por Daniel Díaz, gerente comercial de Enlasa, empresa asociada a ACEN, participaron Gabriela Manríquez, abogada de la Comisión Nacional de Energía, Aura Rearte, directora de estudios y regulación de Acesol, Ignacio Rodríguez, socio en Impacto Legal y Paulo Pedrosa, presidente de la Asociación de Grandes Consumidores de Energía y Consumidores Libres, ABRACE, de Brasil. Pedrosa hizo una breve introducción de la experiencia brasileña con la portabilidad eléctrica e indicó que “la tecnología avanza y es inevitable que todo nuestro sector cambie mucho en los próximos años. Lo importante es que todo esto se haga de una forma en que el costo general de la energía baje con más eficiencia y más participación de los consumidores”. Por su lado, Manríquez comentó que lo que más le llamó la atención de esta encuesta es que un porcentaje importante de los consumidores “valora bastante la calidad comercial. La encuesta muestra un interés por entender mejor las tarifas, en el servicio que reciben de la empresa que los suministra. Dejemos de entender calidad como solo calidad de la red. El otro punto que quiero destacar y que nos muestra que vamos en la línea correcta es que el servicio mejor evaluado es la telefonía móvil que es un mercado que se abrió a la competencia hace pocos años. Acá vemos dos decisiones regulatorias que fueron importantes en mi opinión para que esto ocurriera. Primero, el acceso abierto que tiene que ver con el uso de la infraestructura esencial y, el otro, es la eliminación de barreras de salidas que tienen los clientes y la posibilidad de elegir a otro suministrador. La competencia entre los agentes es importante porque da a las personas la posibilidad de elegir si prefiere una mejor calidad de servicio o un precio más bajo”. En tanto, Rearte destacó los resultados que “tienen que ver con la confianza y es evidente la falta de confianza hacia la empresa distribuidora, como también la disposición que tiene el 40% de las personas a pagar más para que su fuente sea de energía sea renovable no convencional. Por su parte, Rodríguez destacó que hay una percepción transversal que la energía eléctrica sigue siendo cara a pesar que llevamos 10 años con una política pública sostenida de penetración de energías renovables. Eso todavía no se refleja en la tarifa final y, por ende, resulta tan importante y urgente implementar un proyecto de portabilidad que inyecte competencia en forma paralela y colaborativa con la política nacional de penetración de energías renovables. La portabilidad es la estrategia más importante y más efectiva en el corto y mediano plazo para bajar los precios”. El 90% de los encuestados, continuó Rodríguez, “dice que toma medidas de ahorro en el uso de su energía y eso me parece importante para todo lo que es la gestión de la demanda. Esta reforma a la distribución no se trata solo de crear la figura del comercializador, sino que también eventualmente habilitar modelos de negocios que interactúen con la demanda para efectos de hacer eficiencia energética y contribuir a la estrategia de flexibilidad del sistema”. Rodríguez también destacó de esta encuesta que “la calidad técnica de la energía no es un tema (para los consumidores) como lo es la componente de calidad del servicio, atención comercial, postventa y post servicio. Ahí estamos al debe fuertemente y no veo señales que la empresa distribuidora logre, bajo ningún punto de vista, los estándares de servicio que la ciudadanía se merece”. Por su lado, Pedrosa indicó que lo que más le impresionó es que tanto en Chile como en Brasil la gente no comprende exactamente lo que está pagando y que “ese consumidor con el poder de elegir va a participar más del sistema y el sistema va a tener que cambiar, conocer a ese consumidor, cómo él usa la energía y cómo atender su demanda de la mejor manera, con eficiencia, con energía renovable”. PROYECTO DE PORTABILIDAD El debate luego se trasladó al proyecto de Ley de Portabilidad, en ese sentido, Manríquez destacó que “hay compromisos vigentes con generadores y en ese sentido cualquier acuerdo hacia bajar los precios, que al parecer es una de las cosas que a los ciudadanos más les importa, tiene que estar en línea con eso. Es importante que nos centremos en discutir cómo va a ser la transición de este proyecto de ley y en asegurar el acceso a todos los segmentos de la población. Este estudio muestra la insatisfacción de clientes regulados, residenciales. Si liberalizamos por potencia esos clientes van a ser los últimos en acceder a todas las ventajas de la competencia.  La encuesta muestra que hay bastante preocupación por eficiencia energética y también una disposición hacia las energías renovables. Creo que el proyecto podría hacer un esfuerzo en dar algún tipo de señal hacia ahorros y hacia el uso de energías renovables”. Rearte, por su lado, comentó que si las distribuidoras mantienen su giro exclusivo pero sin separación estructural “es difícil para otros actores entrar, es necesario ese cambio”, indicó. Rodríguez reafirmó lo dicho por la representante de Acesol destacando que “es esencial que ese proyecto establezca conceptualmente que vamos a transitar hacia una separación estructural, total de los mercados. Para efectos de lograr los objetivos planteados en la encuesta, por un lado, reducir precio, cómo se reduce el precio, inyectando competencia, cómo inyectamos competencia, logrando que el comercializador entre a un mercado donde tiene acceso a una información en forma transparente, transversal y en igualdad de condiciones. Por otro lado, cómo conseguimos que el usuario entienda su boleta, cómo logramos que el usuario interactúe con la energía de forma activa, la única forma de hacer eso es que se relacione con un agente que se lo facilite, que se lo permita, que le ofrezca tarifas transparentes, que le haga entender cuáles son sus oportunidades. Eso no lo va a ser la empresa distribuidora. Necesitamos que los comercializadores sean empresas privadas que no estén relacionadas a un grupo empresarial que participa con empresas distribuidoras dentro de una misma zona típica”. Según Rodríguez, “si tenemos una separación legal simplemente veo muy difícil el esfuerzo de fiscalización del gestor de la información y la SEC ante posibles traspasos de información con alta relevancia comercial para unos actores en desmedro de otros”. Al respecto, Manríquez señaló que “la separación estructural es la medida más extrema que se puede tomar para asegurar competencia en un mercado. En relación a la generación distribuida estoy completamente de acuerdo en la separación estructural y en zona de concesión porque las ventajas competitivas que tiene la distribuidora son muy grandes en términos de conocimiento y planificación de la red, de decisiones de ampliación, etc. Respecto a la comercialización, el riesgo principal tiene que ver con la información y acá la información en el futuro, cuando tengamos medidores inteligentes, llegará directamente al gestor de información. La información va a dejar de ser un activo competitivo de extrema importancia. Es un riesgo, pero es temporal”. Finalmente, todos los panelistas estuvieron de acuerdo respecto a que la implementación de los medidores inteligentes sin la apertura del mercado no tiene sentido. Pedrosa, recalcó, sin embargo, que para “aquellos que migran para comprar su propia energía o la producen tienen que tener medidores inteligentes, pero la simple sustitución de los medidores puede ser solamente un costo más para la sociedad”.              
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